lunes, 20 de octubre de 2008

Young people don't just die

Sebastián Vargas.
Cuando lo conocí, iba dos grados más adelante que yo, excelente futbolista, gran sentido del humor. Almorzábamos juntos, en la mesa principal de la casa de "Luz Elena" la señora que vende almuerzos al lado del colegio. Lo recordaré siempre por el ridículo que hice una vez que me hizo reír con alguno de sus chistes, la situación fue que me estaba riendo tanto que golpeé la mesa con el puño izquierdo, y con el derecho la cuchara que tenía metida en mi ensalada, el hecho fue que hizo catapulta y se la tiré casi toda en su "faux-mohawk". Fué la única vez en mi vida que tuve buena puntería. Él no se molestó por eso, de hecho hizo cualquier broma al respecto, creo que fué ahí cuando me dí cuenta de lo realmente buenagente que fue, seguro fue ahí donde me empezó a gustar.

Sebastián jugaba fútbol, ya lo dije, era delantero si mal no recuerdo y fué al mundial de Nike en Portugal, según me contó un día mientras almorzábamos. En la mesa siempre nos sentábamos 8 aunque era una mesa redonda para 4 personas. Entre sus amigos más cercanos, y con quien también almorzábamos, estaba "Tinguis", no recuerdo su nombre real, pero si recuerdo que cuando perdió noveno grado, "Tinguis" también lo repitió.

No lo conocí muy a fondo, y lo más probable es que la descripción física que pueda hacer de él no sea la más apropiada porque las personas cambian en 2 años. Tenía el pelo negro, era alto y su piel bronceada bajo el sol. Sé por referencias que le gustaba la parranda y el licor. Y murió borracho.

Sebastián Vargas murió el sábado pasado (18 de octubre de 2008) en una población cerca de Medellín llamada Guatapé. Allí, aparte de la piedra gigante (que supuestamente es un meteorito, y que es la segunda "piedra" más grande del mundo después de la de Saõ Paulo en Brasil) hay una represa. Sebastián y sus amigos estaban tomando como cualquier otro sábado (o quizás más que cualquier otro sábado), y decidieron alquilar un planchón (entiéndase planchón como bote largo y ancho tipo porta-aviones sólo que no tan cool, ni tan grande) para navegar la represa. Primer error.

Segundo error: Se pusieron a tirarse desde este "planchón" a la represa y nadar borrachos. Esto NO es recomendable, porque cuando se está borracho... Ustedes saben que se pierden la motricidad y la atención y todas esas cosas que tienen que ver con los sentidos. En una de esas zambullidas, Sebastián no salió más. Sus amigos debieron pensar que como era deportista podía aguantar más que cualquiera y que eso hacía: Tercer error.

Lo empezaron a buscar, pero no aparecía y se pasaron un buen rato tratando de encontrarlo, finalmente tuvieron que parar la búsqueda por alguna razón, por tarde o por lluvia, no sé. El hecho es que no buscaron más pero retomaron temprano al otro día, osea el domingo.

Apareció el cuerpo sin vida de Sebastián, el cual estaba a 45 metros de la superficie, según reportó El Colombiano. Por ahora, las personas más cercanas a él lo extrañarán, y todos los que tuvimos la suerte de conocerlo, en el Colombo Británico o en Eafit, lo recordaremos como ese futbolista buenagente, que siempre trataba de hacer reír a los que estaban a su alrededor.

Mi más sentido pésame a su familia.

2 comentarios:

Galo dijo...

Es doloroso que muera gente tan joven. Lástima, sobretodo porque por lo visto era buena persona. Saludos.

medea dijo...

que triste pérdida sin sentido :( Un abrazo.