viernes, 21 de marzo de 2008

EL PEÑOL Y GUATAPÉ PASEO QUE VALE LA PENA

Ir a ver la represa del Peñol y la piedra del Peñol (Que curiosamente queda es en Guatapé) es paseo obligado de todo visitante que viene a Antioquia, y mis primos de Cali no fueron la excepción. Fuimos el Jueves en la mañana, y nos devolvimos ese mismo día por la noche (porque había que visitar monumentos).
Decidí jugar a ser una turista más y tomé muchas fotos. Que sobre la piedra (que es la segunda más grande del mundo), que de la represa, incluso de los zócalos de las casas, los cuales son decorados de acuerdo a la tradición paisa, unos con Juan Valdés, otros con la imagen de la piedra, otros con campesinos, y así, cada uno tiene su tema.
Apenas llegamos decidimos subir a la Piedra, pero casi no llegamos hasta el parqueadero porque había un bus que no dejaba subir, finalmente llegamos hasta arriba y por solo $5000, pudimos probar nuestro estado físico de llegar hasta la cima.
Para los que no sepan, la piedrita mide apenas 200 metros, y hay que subir 649 escalas, las cuales son MUY irregulares y estrechas, y se sube, en la mayor parte del recorrido, por la misma parte donde se baja, lo cual convierte el proceso en toda una odisea. En la cumbre no hay mucho, una tienda donde comprar gaseosa, un edificio de cuatro pisos (me pregunto quién habrá subido los materiales para construirlo...) pero eso sí, tiene la vista más espectacular de toda la represa, la cual llega hasta donde el cielo ya no se ve más (mmm sí, yo sé que se llama horizonte). Cuando por fin decidimos bajar, me torcí el tobillo izquierdo (lo cual no es muy raro) y déle, 649 escalas con un tobillo malo y el otro doliéndome. Nos demoramos más bajando que subiendo gracias a mí.
Luego decidimos almorzar junto a la represa, como íbamos de pic-nique pusimos los manteles y mi mamá nos sirvió un soufflé de pollo, con una súper deliciosa ensalada y postre de limón. Y todos, menos ella, nos quedamos dormidos, entonces ella aprovechó y nos tomó fotos. Mi prima, mi hermanita y yo nos despertamos y nos pusimos a jugar con la cámara.
Más tardecito nos fuimos para el cable vuelo, o como le dicen allá los más sofisticados, el canopy. Es un cable que pasa sobre una parte de la represa y es muy bueno para los que nos gusta la adrenalina. Todos, hasta mi abuelita, nos tiramos, como a ella de daba miedo que se le cayeran los zapatos, cambió conmigo, y en las fotos la pueden ver con mis slip-on vans de cuadritos. Apenas ella llegó, TODOS los que estaban ahí la aplaudieron como a una celebridad, y lo único que se le ocurrió en ese momento fue hacer 'rock on', también le tomé foto a eso.
Luego fuimos a comprar arequipe de cabra, (delicioso!) y resultamos comprando, queso, panelitas, incluso hasta dándoles tetero a los cabritos que habían ahí. Pero ya se me habían descargado la cámara y el celular y no pude tomarles foto...
Para no alargar más esto, les recomiendo ir allá, el oriente, más lejitos que Rionegro, pero eso sí, la carretera está muy descuidada, sin embargo el paseo vale la pena.