jueves, 17 de julio de 2008

Freezing Cold // Frío glacial

Sometimes, knowing things about friends is all you need to be pretty well informed about what's going by.
Personal details, things that you don't need to know, yet you're glad to listen, perhaps read.
Sometimes physical contact isn't necessary, just reading a well-writen e-mail, a blog entry, a nice instant messenger chat; knowing what the others are up to, make us feel less-lonely in a way. There's nothing like having a nice conversation tête-a-tête, but, spending too much time with someone, helps ruin the perfect relationship.

I speak from my own experience, I used to talk every day with my best friend. The distance, somehow, made our friendship grow stronger; I told him everything that happened in my life, I'm pretty sure he did the same. But after going, for vacation, to his house, our friendship began to fall apart.

I miss all that, I wish those times would come back, yet I know they won't. I hope he realizes all that, and finds out, just in time, that our friendship was a precious thing, the best jewel, as cheesy as it sounds. I used to love him, to think of him like the big brother I never had; now, sometimes I can only despise him, hate the person he's turned into, or been turned into, if you know what I mean.

I try to remember he wasn't the shallow person he shows the world. I try to hold to the memories, to ignore the idea that he's really been changed. I want him to open his eyes.

I tried to remember my best memories, I realized most of them happened whether when I went to Canada or when he came to Colombia, choosing one was a hard thing to do, this may not be the funniest, nor the most profound, nor the one that changed our lives, but I still have the vivid image of everyone's face, I can still smell the freezing cold air, I can feel the sleigh hitting the snow, descending, top speed, through the hill.

So it starts here. December the 13th, 2006.

Winter in the city of Montréal is winter in the whole extension of the word. Wearing two pairs of socks, cloth AND leather gloves, hoodies below heavy jackets, and a pathetic hat, is necessary for someone used to tropical weather. Especially in a day like this one; cool breeze, even indoors, showed us the weather was going to be perfect for sliding in snow sleighs, nothing was going to ruin my day, not even her, my best friend's girl friend who had spent the night at my best friend's parents' house. She saw my sister and I, especially me, as an intruder in her relationship, like I wanted to have something with my best friend, ehmm... hell no! Anyways, her faux-kindness was obvious and I always felt sad about it, but not this day.

We all got into the car, 7 people in a sedan, all stretched up, all bigger than usual because of the clothes. and drove all the way to the only hill in the city. Once we arrived, we ran to get the sleigh, and other stuff to slide on.
My best friend and his girlfriend stood by the hay that surrounded the mount.
My sister, my best friend's bother and I, we climbed the mini-mountain and I was thrown down by one of them, they had taught me how to turn to the left and the right, but they forgot to mention the way to stop.
I screamed as loud as never in my life, from the shock I couldn't manage to control the sleigh and I could only yell. I was heading straight towards my best friend, I called his name several times but he was busy talking to his girlfriend, when he finally listened to me, it was too late to move, his reaction was to jump, so I passed underneath him.
Everyone that watched the scene laughed, I thought it was the funniest, at that moment.
The panic expression on his face was priceless, the laugh, comforting.
His girlfriend's gaze, scaring. She must have thought I did it on purpose, I don't care. The fact is, that after that, the whole day was less funnier but great. The whole future was a changing friend. A best friend, no longer wishing to be my best friend; from the laugh when I almost collide him I know it wasn't his decision.

Ever since that, our relationship began to fade, he said he was too busy to answer my mails, my conversations via messenger. Bullshit.
There's always time for a friend when you want to be time for a friend. I wasn't searching for nothing more than that. He knew it.
Distance became a problem, it helped tearing us apart.

Sometimes, you need to find your best friends once again. You have to look up for them, sometimes they're in need of you. I hope he does. I do.


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A veces, saber cosas sobre los amigos es todo lo que necesitas para estar bien informado de lo que pasa.
Detalles personales, cosas que no necesitas saber, pero que estás feliz de escuchar, quizás leer.
A veces, el contacto físico no es necesario, simplemente leer un e-mail bien escrito, una entrada en un blog, una agradable conversación por un chat de mensajería instantánea; saber qué están haciendo los otros nos hace sentir menos solos, en alguna manera. Seguro, no hay nada mejor que una conversación frente a frente, pero, pasar mucho tiempo con alguien, ayuda a arruinar la relación perfecta.

Hablo desde mi propia experiencia, Solía hablar todos los días con mi mejor amigo. La distancia, de alguna manera, hacía nuestra amistad crecer más fuerte; yo le contaba todo lo que pasaba en mi vida, estoy segura que el hacía lo mismo. Pero, después de ir en vacaciones a su casa, nuestra amistad se empezó a desmoronar.

Extraño todo eso, deseo que esos tiempos vuelvan, aunque sé que no lo harán. Espero que él sepa de todo ésto, y que se dé cuenta, justo a tiempo, que nuestra amistad era una cosa preciosa, la mejor joya, tan cursi como eso suene. Yo solía amarlo, verlo como el hermano mayor que nunca tuve; ahora, a veces, sólo puedo despreciarlo, odiar a la persona en la que se ha convertido, o ha sido convertido, si sabes a lo que me refiero.

Trato de recordar que él no era la persona superficial que ahora muestra al mundo. Trato de aferrarme de los recuerdos, de ignorar la idea de que realmente ha SIDOO cambiado. Quiero que abra sus ojos.

Traté de recordar mis mejores memorias, me di cuenta que la mayoría de ellas pasaron, si bien cuando estuve en Canadá o cuando él vino a Colombia; escoger una de ellas fue algo difícil de hacer, ésta puede no ser la más divertida, ni la más profunda, ni la que cambió nuestras vidas, pero aún tengo la imagen vívida de la cara de todos, aún puedo oler el frío aire glacial, puedo sentir el trineo golpeando la nieve, descendiendo, a toda velocidad, por el cerro.

Comienza entonces aquí. El 13 de diciembre de 2005.

El invierno en la ciudad de Montréal, es invierno en toda la extensión de la palabra. Usar dos pares de medias, guantes de tela Y de cuero, caperuzas bajo pesadas chaquetas, y un gorro patético, es necesario para alguien acostumbrado al clima tropical. En especial en un día como éste; la brisa fresca, incluso dentro de la casa, nos indicaba que el clima iba a ser perfecto para deslizarnos sobre trineos de nieve. Nada iba a arruinar mi día, ni siquiera ella, la novia de mi mejor amigo quien había amanecido en la casa de los papás de él. Ella nos veía a mi hermanita y a mí, sobre todo a mí, como intrusas en su relación. Como si yo quisiera tener algo con mi mejor amigo, ¡Claro que no! De todas formas su falsa-amabilidad era obvia y siempre me sentí mal por eso, pero no este día.

Nos metimos todos al carro, siete personas en un sedán, todos apretados, todos más grandes de lo usual por las ropas, y condujimos hasta el único cerro de la ciudad. Una vez llegamos, corrimos a conseguir un trineo y otras cosas sobre las cuales deslizarnos.
Mi mejor amigo y su novia se quedaron cerca del heno que rodeaba el monte.
Mi hermanita, su mejor amigo (el hermanito de el mío), y yo subimos la montañita y fui empujada hacia abajo por alguno de ellos. Me habían enseñado a girar hacia la derecha y hacia la izquierda, pero habían olvidado mencionar cómo se frenaba.
Grité tan duro como nunca en mi vida, del shock en el que estaba no podía lograr controlar el trineo y sólo podía gritar. Me estaba dirijiendo derecho hacia mi mejor amigo, yo lo llamaba por su nombre, pero él estaba ocupado hablando con su novia; cuando finalmente me oyó, era demasiado tarde para moverse, su reacción fue saltar, y yo le pasé por debajo.
Todo el que vio la escena se rió, y yo pensé que había sido lo más gracioso en ese momento.
La expresión de pánico en su cara no tiene precio, la risa, reconfortante.
La mirada de la novia, asustadora. Ella debió pensar que lo había hecho de gusto. No me importó.
El hecho es que, después de eso, el día entero fue menos gracioso pero genial. El futuro entero fue un amigo cambiante. Un mejor amigo que no quería serlo más, por la risa cuando casi colisiono con él, sé que no fue su decisión.

Desde esta historia, nuestra relación comenzó a desvanecerse, decía que estaba muy ocupado para responder mis correos, mis conversaciones vía messenger. Patrañas.
Siempre hay tiempo para un amigo cuando quieres que haya tiempo para un amigo. No estaba buscando nada aparte de eso. Él lo sabía.
La distancia se volvió un problema, ayudó a apartarnos.

Ya ha pasado algún tiempo desde que pasó, él sigue con la misma novia, ya no es el mismo, pero sé que tengo que hablarle.

A veces, necesitas encontrar a tus amigos otra vez. Tienes que buscarlos, a veces ellos te necesitan. Espero que él lo haga. Yo sí.

3 comentarios:

Galo dijo...

A veces pasa eso. Sobretodo porque cuando uno habla con la gente pero no convive las cosas son muy distintas. Qué lástima que todo haya terminado así. Bacano lo de publicar en dos idiomas, tal vez algún día me anime. Saludos.

David Sasaki dijo...

I have always found that, just like the weather, our friendships go through different seasons. Sometimes distance can be destructive for a friendship; and sometimes it is exactly what we need. Similarly, sometimes it is easier for us to express ourselves online than it is in person. Other times, it is the complete opposite. My advice would be to be patient - maybe this is a really busy time in his life. He will probably remember and realize all of the great parts of your friendship together soon.

Elia dijo...

Siempre me ha parecido difícil mantener la amistad en la distancia, porque a veces la vida transcurre por caminos diferentes y la amistad queda como "desincronizada". A través de las cartas o los emails las personas parecen las mismas pero a menudo han cambiado por las circunstancias que sea, y hace falta mucho tiempo y paciencia para volver a encontrarse, para volver a compartir las cosas que se tenían en común...